martes, 7 de julio de 2015
En 1944 por intercesión del gobierno de Suecia se realiza el intercambio de los diplomáticos que quedaron prisioneros mutuamente entre naciones latinoamericanas y las Potencias del Eje en Europa, llegando a tierras mexicanas el día 29 de marzo los miembros diplomáticos de México y sus familias, los cuales estuvieron hospedados en pueblos de las orillas del río Rin.13
El 24 de julio de 1944 un grupo de combate de la Fuerza Aérea Mexicana compuesto por dos escuadrones aéreos de combate salen de la antigua estación de Buenavista rumbo a los EE. UU. para recibir entrenamiento como grupo, y así ser enviados luego al frente del Pacífico en Asia, específicamente a las Islas Filipinas, bajo la bandera mexicana aunque integrado a un grupo estadounidense de combate; a este grupo se le dio el nombre de Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana con distintivo Escuadrón 201. Con alrededor de 300 efectivos operó durante la Batalla de Luzón en la etapa final del conflicto, realizando 59 misiones de combate; este grupo al participar individualmente tuvo que ser entrenado en el sistema estadounidense de combate; sus pilotos debieron pasar un riguroso examen de idioma inglés y todo el equipo se tuvo que familiarizar con los modernos aviones estadounidenses, ya que para la época la Fuerza Aérea Mexicana sólo contaba con anticuados aviones bimotores.13
El 5 de abril se celebran en la ciudad de San Francisco en los EE. UU. las Conferencias de Paz, donde México participa con una delegación, mismas que fueron la base para la creación de la moderna organización internacional de Naciones Unidas. El 7 de mayo se declara la victoria en Europa con la rendición de Alemania, por lo que para el 31 de mayo quedan en libertad los alemanes detenidos en Perote, Veracruz; con el término de la guerra europea se pasa a retirar a 500 generales y miles de oficiales y jefes, sustituyéndolos por personal emanado del Colegio Militar; también se da el retorno de varios de los combatientes mexicanos que se enrolaron en las filas del ejército estadounidense, siendo un caso muy sonado el del sargento José Mendoza Lopéz, que combatiendo en la batalla de las Ardenas, en concreto los bosques de Creenko en Bélgica, logró matar a varios alemanes y evitar la captura de parque por parte de éstos.13
Luego del uso de bombas atómicas el Imperio japonés se rinde y es Antonio Cárdenas Rodríguez el encargado de representar al gobierno mexicano en la firma de la rendición de Japón, para luego regresar con el Escuadrón 201 a la ciudad de México, siendo homenajeados durante todo su recorrido; mientras tanto, el 14 de julio se emite la prórroga del estado de guerra con Japón por treinta días más, el 15 de agosto se celebra con día feriado obligatorio el fin de la guerra, el 19 se ofrece en la basílica de Guadalupe un Te Deum en agradecimiento por el fin de la guerra, renunciando el día 28 de Julio el Gral. Lázaro Cárdenas como Secretario de la Defensa Nacional. Para entonces se calcula que para la guerra se aportaron dos mil millones de pesos, de los cuales 145 millones de dólares son solicitados como indemnización de guerra a las Potencias del Eje.13
En 1935, el entonces Reino Italiano, bajo el mando del Partido Fascista, invadió y se anexó unilateralmente el Reino de Etiopía. Ante dicho hecho, el 6 de noviembre de 1935, México decide sumarse a los bloqueos económicos ejercidos por los países miembros de la Liga de las Naciones; suspendiendo la exportación de carbón, petróleo, hierro y otros productos mexicanos a Italia, así como evitando la compra de artículos italianos. Sin embargo, las sanciones serían levantadas por acuerdo de la misma Liga de Naciones.1
Es entre estas fechas y 1940 que el entonces presidente mexicano, Lázaro Cárdenas del Río, pone en práctica una política de conciliación, por la cual regresan al país, en calidad de indultados, diferentes personajes de la Revolución Mexicana que habían tenido que salir del país con el fin de proteger su vida y la de su familia. Este fue el caso de la familia del expresidente Porfirio Díaz.2 Además, se otorgó asilo a numerosos desplazados de las luchas internas que se registraban en Europa, entre las que destacan las purgas stalinistas en la U.R.S.S. y cuyo personaje más notable fue León Trotsky,3 y a los refugiados civiles y militares de la Guerra Civil Española, sobre todo del bando republicano, cuyos miembros empiezan a llegar a México a partir de 1937, en barcos fletados por el gobierno mexicano. Mientras tanto, internamente grupos españoles monárquicos festejan los avances del Gral. Francisco Franco.4 El 17 de junio de 1939, el gobierno mexicano retira su embajada de territorio español, dejando los asuntos diplomáticos en manos de la embajada cubana.5 Sin embargo, la entrada de refugiados judíos al país fue rechazada por el gobierno cardenista.6
El Escuadrón 201, principal armada de ataque a Japón.
Al realizarse la anexión de Checoslovaquia por parte de la Alemania nazi, en septiembre de 1939 el gobierno cardenista se declara neutral ante los contendientes. El 18 de octubre llegan al puerto de Veracruz los primeros refugiados mexicanos de la guerra, quienes vivían o estudiaban en Europa. A su vez, el gobierno cardenista empieza a realizar la requisa o control gubernamental de las propiedades privadas o compañías de origen italiano y alemán, como fue la toma del barco alemán Columbus, mismo que fue hundido por sus marinos antes de ser tomado.7 El gobierno cardenista reconoció a los diferentes gobiernos legítimos refugiados en el exilio por lo que republicanos españoles hicieron la última ceremonia de toma de poder en el palacio del Ayuntamiento de México en 1940.8 Sin embargo, se le acusa al gobierno mexicano de haber traído de contrabando parte del tesoro español a bordo del barco Vita en marzo de 1939, por lo que, por medio de la embajada portuguesa, el gobierno español franquista presenta una protesta diplomática.9
Ese mismo año, el 12 de mayo, México protesta ante Alemania por la invasión de Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo; y el 12 de junio solicita al delegado alemán, Arthur Dietrich, salir del país. Por la entrada formal de Italia a la guerra, barcos italianos se refugian en puertos mexicanos; a su vez, varios barcos alemanes tratan de salir pero, al ser copados por fuerzas británicas, regresan a puertos mexicanos, donde varios serán requisados y puestos al servicio del gobierno mexicano, destacándose varios tanqueros italianos y alemanes que, luego serían hundidos por submarinos U alemanes, motivando la declaración de guerra entre México y las Potencias del Eje.10
Con la entrada al gobierno del general Manuel Ávila Camacho, en diciembre de 1940, las acciones diplomáticas se intensificaron, por lo que los EE. UU. propusieron a México, entre otras medidas, evitar la venta de petróleo crudo a las naciones del Eje y aliados de éstos que continuaran en estado de neutralidad. Además, se toman acuerdos panamericanos por los cuales las naciones americanas declaran que el ataque a una sola nación americana sería tomado como dirigido a todas en su conjunto.
Es entonces que entre el 1 y 8 de abril de 1941, el gobierno mexicano incauta todas las embarcaciones alemanas e italianas refugiadas en puertos mexicanos, llevando a 1,300 marinos a poblaciones del centro del país, donde serían puestos en prisión preventiva. Estos barcos son entonces abanderados el día 9 de abril y puestos al servicio del gobierno mexicano, por lo cual Alemania protesta, ya que aún no existía estado de guerra entre ambas naciones. Por lo mismo, se solicita la salida de los embajadores, retirando el reconocimiento de su calidad diplomática el día 22 de agosto, lo que es recíprocamente hecho por el gobierno alemán con los diferentes cónsules mexicanos que yacían en los territorios controlados por las Potencias del Eje, los cuales habían estado llevando en varios casos acciones humanitarias que permitieron la salida de miles de refugiados de la guerra, sobre todos judíos.11 12
El día 4 de abril de 1941, durante las incautaciones de barcos, el Senado de la República, en sesión privada, aprueba un acuerdo sobre el libre tránsito aéreo con los EE. UU. Este mismo poder recibe el 17 de octubre la solicitud del gobierno federal para suspender relaciones diplomáticas con Alemania, Italia y La Francia de Vichy, reanudando, por otra parte, relaciones con los gobiernos de Inglaterra, U.R.S.S. y el gobierno francés en el exilio. Además, recibe a integrantes de la monarquía europea que, al ser desterrados por los gobiernos apoyados, primero por la Alemania nazi y luego por el gobierno de la Unión Soviética, no pueden retornar a su país, como fue el caso del Rey Carol II de Rumania. Por otra parte, el gobierno estadounidense hace públicas listas de compañías mexicanas con capital alemán, italiano o japonés, las cuales son privadas de comerciar con los EE.UU., medida que es rechazada por el representante alemán y cuyos comentarios crean conflictos con el gobierno mexicano.13
Al producirse el ataque de Japón contra los Estados Unidos el 7 de diciembre de 1941, el gobierno mexicano, cumpliendo los compromisos contraídos en las Conferencias Internacionales, rompió relaciones diplomáticas y consulares el día 11 con Japón, Italia y Alemania, luego de que EE. UU. les declarara la guerra, dejando sus asuntos diplomáticos en Europa a cargo del gobierno sueco desde el día 15, para luego romper relaciones el 23 con Bulgaria, Hungría y Rumania, notificando el caso al embajador japonés y otros, a cuyos ciudadanos y súbditos se les congelan cuentas bancarias y se les incautan propiedades.13
El 20 de enero de 1942 se emite un decreto por el cual se declara no beligerante a los EE. UU., por lo que sus naves, aeronaves y tropas de sus fuerzas armadas pueden usar los puertos y territorio mexicano como en tiempos de paz. El gobierno mexicano expulsa a los diplomáticos italianos y japoneses, entregándolos al gobierno estadounidense el 18 de febrero. Mientras tanto, los días 27 de marzo y 7 de abril se firman acuerdos por los que México puede adquirir pertrechos en los EE. UU. para modernizar sus fuerzas armadas, además de convenios industriales.13
Mapa que muestra los lugares donde fueron hundidos 6 buques de bandera mexicana por submarinos alemanes en 1942 y el Juan Casiano que se hundió por colisión contra un barco escolta durante una tormenta en 1944.
Para entonces, México intensificó la venta de petróleo a varios países, siendo su principal cliente Estados Unidos; este comercio no convenía a las potencias del Eje, motivo por el cual los submarinos alemanes amenazaron a los buques mercantes de México, advirtiendo que esta actividad podría tener severas consecuencias. El 13 y 14 de mayo de 1942, submarinos alemanes torpedean otros dos navíos petroleros, el Potrero del Llano y luego el Faja de Oro. Ante estos ataques el gobierno mexicano protesta ante los gobiernos del Eje, ya que técnicamente eran navíos de un país neutral, a lo que las potencias se limitan a no recibir la queja diplomática.13
El 22 de mayo de 1942 se reúne el Consejo de Ministros convocado por el presidente Ávila Camacho, mismo que el 25 de mayo y luego de funerales públicos en la Plaza de la Constitución a los marinos muertos del Faja de Oro y por medio del oficial mayor de la Secretaría de Gobernación Adolfo Ruiz Cortines solicita a la comisión permanente del Congreso de la Unión se abra un periodo extraordinario para analizar la declaratoria de guerra.13
Entonces, el Congreso mexicano emite el 22 de mayo de 1942 la declaratoria del estado de guerra, misma que sólo contenía tres artículos:
Artículo I. Se declara, que a partir del 22 de mayo de 1942, existe un estado de guerra entre los Estados Unidos Mexicanos y Alemania, Italia y Japón.
Artículo II. El Presidente de la República hará la declaración correspondiente a las notificaciones internacionales que procedan.
Artículo III. Esta Ley y la declaración presidencial a que se refiere al artículo anterior, entrarán en vigor a partir de su publicación en el Diario Oficial.
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